LA MALDICIÓN DEL TRES
Magnapia, esa
bruja fea, malvada y retorcida, salía muy feliz de la casa de José Miguel. Algo
malo había estado tramando y debía de haberlo conseguido. Porque si estaba
contenta es que sus planes perversos salían adelante.
José Miguel,
no se imaginaba nada. Se levantó tranquilamente aquel sábado de Abril y, como
cada mañana, abrió la ventana y respiró aire fresco. Miró al cielo y lo vio
como un manto azul. Contempló algunos pajarillos revolteando felices allá
arriba y exclamó:
- ¡Qué día
tan radiante, brillante y luminoso!
Después bajó
a desayunar.
- Te veo muy
contento – dijo Carmen, su madre.
- Pues sí-
contestó él- estoy alegre, contento y feliz porque hoy hace un día espléndido,
maravilloso y encantador.
- Bueno,
bueno. Veo que además estás muy locuaz.
- ¿Qué es
eso?
- Qué hablas
mucho.
- ¡Es verdad!
Ahora que lo pienso cada vez que quiero decir un adjetivo me salen tres.
- Por eso
digo que estás muy locuaz.
- Voy a hacer
la prueba. Mamá eres guapa, bella y hermosa. ¡Otra vez! A mí me pasa algo, esto
no es normal, lógico ni corriente.
- ¿Qué
podemos hacer?
- No lo sé.
Pero este sábado será aburrido, monótono y tedioso si no encuentro la solución.
Menos mal que
Críspula está siempre preparada. Ella con su magia descubre dónde hay un niño
con problemas y enseguida acude en su ayuda. Ya se olía ella algo malo cuando
vio pasar a Magnapia muy contenta y empezó a investigar hasta que dio con el
caso.
- Aquí me
tienes José Miguel.
- ¡Críspula!
Menos mal que has venido. Ya me siento más tranquilo, relajado y calmado. ¿Qué
me pasa?
- Magnapia ha
entrado en tu casa. Tienes que tener más cuidado y no dejar abierta en tu mente
la rendija de la mentira porque enseguida se cuela esa malvada y hace de las
suyas.
- Es verdad.
Ayer fui algo falso, mentiroso y trolero. Estaba asustado, inquieto y temeroso
porque he tenido malas notas.
Carmen, la
madre, enarcó las cejas.
- Es que este
trimestre estuve un poco vago, gandul y holgazán.
- Pues el
hechizo se va a deshacer solo, porque has dicho la verdad. Pero tienes que
prometer que este trimestre estudiarás y no volverás a mentir.
- De acuerdo.
- Venga vamos
a ver si ha funcionado.
- Críspula te
estoy agradecido. ¡Bien! Sólo dije un adjetivo.
Una vez más
Críspula se marchó satisfecha de haber ayudado a un amigo. Pero hay que seguir
alertas porque Magnapia sigue buscando cualquier resquicio que se le deje para
lanzar sus pérfidos hechizos.
Para Lágrima
Azul.
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