domingo, 28 de agosto de 2016

LA MALDICIÓN DEL TRES


LA MALDICIÓN DEL TRES



Magnapia, esa bruja fea, malvada y retorcida, salía muy feliz de la casa de José Miguel. Algo malo había estado tramando y debía de haberlo conseguido. Porque si estaba contenta es que sus planes perversos salían adelante.



José Miguel, no se imaginaba nada. Se levantó tranquilamente aquel sábado de Abril y, como cada mañana, abrió la ventana y respiró aire fresco. Miró al cielo y lo vio como un manto azul. Contempló algunos pajarillos revolteando felices allá arriba y exclamó:

- ¡Qué día tan radiante, brillante y luminoso!

Después bajó a desayunar.

- Te veo muy contento – dijo Carmen, su madre.

- Pues sí- contestó él- estoy alegre, contento y feliz porque hoy hace un día espléndido, maravilloso y encantador.

- Bueno, bueno. Veo que además estás muy locuaz.

- ¿Qué es eso?

- Qué hablas mucho.

- ¡Es verdad! Ahora que lo pienso cada vez que quiero decir un adjetivo me salen tres.

- Por eso digo que estás muy locuaz.

- Voy a hacer la prueba. Mamá eres guapa, bella y hermosa. ¡Otra vez! A mí me pasa algo, esto no es normal, lógico ni corriente.

- ¿Qué podemos hacer?

- No lo sé. Pero este sábado será aburrido, monótono y tedioso si no encuentro la solución.



Menos mal que Críspula está siempre preparada. Ella con su magia descubre dónde hay un niño con problemas y enseguida acude en su ayuda. Ya se olía ella algo malo cuando vio pasar a Magnapia muy contenta y empezó a investigar hasta que dio con el caso.

- Aquí me tienes José Miguel.

- ¡Críspula! Menos mal que has venido. Ya me siento más tranquilo, relajado y calmado. ¿Qué me pasa?

- Magnapia ha entrado en tu casa. Tienes que tener más cuidado y no dejar abierta en tu mente la rendija de la mentira porque enseguida se cuela esa malvada y hace de las suyas.

- Es verdad. Ayer fui algo falso, mentiroso y trolero. Estaba asustado, inquieto y temeroso porque he tenido malas notas.

Carmen, la madre, enarcó las cejas.

- Es que este trimestre estuve un poco vago, gandul y holgazán.

- Pues el hechizo se va a deshacer solo, porque has dicho la verdad. Pero tienes que prometer que este trimestre estudiarás y no volverás a mentir.

- De acuerdo.

- Venga vamos a ver si ha funcionado.

- Críspula te estoy agradecido. ¡Bien! Sólo dije un adjetivo.



Una vez más Críspula se marchó satisfecha de haber ayudado a un amigo. Pero hay que seguir alertas porque Magnapia sigue buscando cualquier resquicio que se le deje para lanzar sus pérfidos hechizos.


Para Lágrima Azul.

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