Irene, la soñadora
La verdad es
que en mi vida normal soy una niña como las demás. Voy al colegio y, aunque
saco buenas notas, no soy precisamente la primera de clase, (esa es Genoveva
que me lleva siempre la delantera en todo). En mi casa soy la de en medio, es
decir que no soy ni la mayor ni la menor, así que tampoco me destaco entre mis
hermanos. Cuando juego con mis amigas la que siempre manda en todo es Adriana,
yo sólo soy una más. Una niña del montón.
Al principio
me pasaba lo que a todo el mundo. Soñaba cosas absurdas que ni yo misma
entendía. Otras veces soñaba cosas horribles y me despertaba muerta de miedo, y
algunas veces también tenía sueños fantásticos. Cuando me despertaba de esos
sueños tan estupendos sentía pena de no seguir durmiendo. Entonces fue cuando
decidí que yo iba a ser la protagonista de mis propios sueños.
Me costó un tiempo de ejercicios muy complicados, no penséis que fue fácil. Pero conseguí soñar cosas hermosas cada noche. Y sobre todo tenerlo todo controlado para que las brujas y los monstruos no me pudieran hacer ningún daño. Varias veces he salvado a mis hermanas de las malvadas pretensiones de la bruja Magnapia, que es una bruja malísima con una enorme nariz. Y a Genoveva la rescaté una vez que la secuestró el pirata Juan del Parche, que tiene una mala idea que no os podéis imaginar.
Para poder tener inspiración en mis aventuras
tengo siempre un instrumento que nunca falla: los libros. Leyendo libros que
cuentan historias apasionantes encuentro siempre la forma de soñar con mis más
emocionantes aventuras.
Así que ya
sabéis mi secreto. Por el día soy una niña del montón que no destaca en nada, y
nadie se fija en mí. Pero cada noche cuando cierro los ojos soy la persona más
importante del mundo y vivo momentos inolvidables.
Celedonio de laHiguera






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