viernes, 12 de agosto de 2016

CRÍSPULA ESTÁ TRISTE


CRÍSPULA ESTÁ TRISTE



Críspula lleva muchos días cabizbaja. Su mirada está perdida en el vacío y sus ojos se humedecen.

Es que se ha dado cuenta de que es una bruja y por eso los niños no la quieren.

Todo el mundo piensa que las brujas son feas y malvadas porque ellas quieren serlo, pero eso no es cierto. Por lo menos en algunas brujas no sucede así.

Críspula quisiera ser buena y hermosa pero no puede serlo, simplemente porque siempre ha sido una bruja, y como toda bruja tiene que ser fea y malvada.

A ella le gustaría ser simpática con los niños y poder jugar con ellos alguna vez, pero como siempre ha sido una bruja tiene que hacer cosas malas para perjudicar a los niños. No le queda otro remedio. Está atrapada por su destino.

Por eso está llena de tristeza.

Piensa lo contenta que estaría si fuese amiga de los niños y pudiera cantar y jugar con ellos. Pero luego se da cuenta de que eso nunca será posible porque es una bruja. Por eso nadie puede aliviarle su tristeza. ¿Nunca se podrá cambiar el destino de una bruja?

A lo mejor sí. Veamos lo que sucede:



Un día Emmanuel, un niño de siete años pensó:

- Pobre Críspula. Aunque sea una bruja yo la encuentro simpática.

Ese día Críspula perdió la horrible verruga que tenía sobre el labio y empezó a parecer menos fea. Al perderse la verruga de su boca podían salir palabras bonitas y descubrió que hasta podía contar cuentos. Empezaba a suceder algo extraordinario. Se dio cuenta de que había en el mundo un niño que pensaba algo bueno sobre ella. Se puso muy contenta porque comprendió que era posible dejar de ser fea y malvada.



Otro día fue Lucía, una niña de cuatro años, la que dijo:

- Críspula es una bruja, pero no es mala.

Ese día el corazón de Críspula empezó a sentir deseos de hacer algo bueno por los niños. Experimentó algo bastante parecido al amor. Su vida estaba cambiando tanto que ella nunca se había podido imaginar que esto fuera posible. De nuevo se sintió muy feliz y su rostro perdió las arrugas que producen las malas intenciones.



Luego fueron muchos más: José Miguel, que tiene dos años; Rubén, que tiene seis, Marta, que tiene ocho…  empezaron a decir y a pensar cosas buenas de Críspula. Así en ella hay cada vez más deseos de hacer cosas buenas y su cara se está poniendo cada vez más bella. Porque al perderse sus ideas retorcidas también se le ha enderezado su retorcida nariz.

Si añadimos a Andrea, a Araceli y a Ángela que piensan que les gustaría jugar con ella, ya tenemos casi la gran transformación: Críspula está a punto de convertirse en un hada hermosa y llena de bondad. Porque el cariño y las palabras agradables pueden hacer que alguien cambie su vida de forma total.



Si muchos más decimos que Críspula nos cae bien será definitivamente el hada más bella y bondadosa que haya existido.

Anda, por favor, piensa tú también algo bueno sobre Críspula.

FIN


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