CRÍSPULA ESTÁ TRISTE
Críspula lleva muchos días cabizbaja.
Su mirada está perdida en el vacío y sus ojos se humedecen.
Es que se ha dado cuenta de que es una
bruja y por eso los niños no la quieren.
Todo el mundo piensa que las brujas
son feas y malvadas porque ellas quieren serlo, pero eso no es cierto. Por lo
menos en algunas brujas no sucede así.
Críspula quisiera ser buena y hermosa
pero no puede serlo, simplemente porque siempre ha sido una bruja, y como toda
bruja tiene que ser fea y malvada.
A ella le gustaría ser simpática con
los niños y poder jugar con ellos alguna vez, pero como siempre ha sido una
bruja tiene que hacer cosas malas para perjudicar a los niños. No le queda otro
remedio. Está atrapada por su destino.
Por eso está llena de tristeza.
Piensa lo contenta que estaría si
fuese amiga de los niños y pudiera cantar y jugar con ellos. Pero luego se da
cuenta de que eso nunca será posible porque es una bruja. Por eso nadie puede
aliviarle su tristeza. ¿Nunca se podrá cambiar el destino de una bruja?
A lo mejor sí. Veamos lo que sucede:
Un día Emmanuel, un niño de siete años
pensó:
- Pobre Críspula. Aunque sea una bruja
yo la encuentro simpática.
Ese día Críspula perdió la horrible
verruga que tenía sobre el labio y empezó a parecer menos fea. Al perderse la
verruga de su boca podían salir palabras bonitas y descubrió que hasta podía
contar cuentos. Empezaba a suceder algo extraordinario. Se dio cuenta de que
había en el mundo un niño que pensaba algo bueno sobre ella. Se puso muy
contenta porque comprendió que era posible dejar de ser fea y malvada.
Otro día fue Lucía, una niña de cuatro
años, la que dijo:
- Críspula es una bruja, pero no es
mala.
Ese día el corazón de Críspula empezó
a sentir deseos de hacer algo bueno por los niños. Experimentó algo bastante
parecido al amor. Su vida estaba cambiando tanto que ella nunca se había podido
imaginar que esto fuera posible. De nuevo se sintió muy feliz y su rostro
perdió las arrugas que producen las malas intenciones.
Luego fueron muchos más: José Miguel,
que tiene dos años; Rubén, que tiene seis, Marta, que tiene ocho… empezaron a decir y a pensar cosas buenas de
Críspula. Así en ella hay cada vez más deseos de hacer cosas buenas y su cara
se está poniendo cada vez más bella. Porque al perderse sus ideas retorcidas
también se le ha enderezado su retorcida nariz.
Si añadimos a Andrea, a Araceli y a
Ángela que piensan que les gustaría jugar con ella, ya tenemos casi la gran
transformación: Críspula está a punto de convertirse en un hada hermosa y llena
de bondad. Porque el cariño y las palabras agradables pueden hacer que alguien
cambie su vida de forma total.
Si muchos más decimos que Críspula nos
cae bien será definitivamente el hada más bella y bondadosa que haya existido.
Anda, por favor, piensa tú también
algo bueno sobre Críspula.
FIN

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